En la quietud del alma, un murmullo se levanta,
el viento susurra secretos de tormenta en el horizonte,
nubes oscuras se congregan, anunciando
la danza del caos.
El corazón palpita al compás de truenos distantes,
lágrimas como lluvia caen, inundando la calma interior,
relámpagos de dolor iluminan el cielo,
revelando la fragilidad humana.
Pero tras la tormenta, emerge la luz del renacimiento,
las lágrimas lavan heridas, el viento susurra palabras
de esperanza, y en el silencio del después, el alma
encuentra paz en su propia fortaleza.
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