los recuerdos florecen en el abrigo tibio.
Un escrito tejido con hebras del ayer,
donde cada instante vuelve a renacer.
Las risas, como melodías en el viento,
se entrelazan en el lienzo del pensamiento.
Retratos en sepia de días que se fueron,
los recuerdos, tesoros que el alma atesoran.
A través de la ventana del corazón abierto,
los recuerdos danzan, un eterno concierto.
Son suspiros suaves, en la brisa del ayer,
un escrito de instantes que nunca se pierden.
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