Sólo me he bajado del tren,
no he colisionado, no se ha
desviado, simplemente no
tenía un destino al que llegar.
Le doy las gracias por todos
los paisajes que me ha hecho
ver, por emocionarme en cada
amanecer y calentarme el
corazón al anochecer, por
divertirme con su música, pero
sobre todo, por parar el tren
a tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario