viernes, 10 de junio de 2022

EL DIABLO

Las noches se volvieron eternas,

los pensamientos en peadillas,

el humo del cigarrillo le quemaba

las entrañas, le desgarraba la piel

sin anestesia, suplicante por volver

a respirar, para no morirse en su 

propia sangre.


El diablo la tomó desafiante y

con arrogancia le susurró al oído:


"Ámame u ódiame, ambas están

a mi favror. Pero de mi no te vas

a librar".

REDENCIÓN

En el silencio donde habita el pasado, se alzaron muros de orgullo y heridas, pero el tiempo, con manos compartidas, bordó un puente entre l...