sábado, 19 de mayo de 2018

¡No me dispares!

 ¡No me dispares, por favor!

Estaba frente a ti, diciéndote lo mucho

que te quería, lo mucho que te extrañaba en mi vida.


¡No me dispares, por favor!

Que mi vida está vacía con tu

ausencia. Te quiero. Te quiero en

mi vida.


¡No me dispares, por favor!

Disfrutabas aquel momento en

que me tenías en tus manos,

viéndome tan vulnerable.


Entonces entendí que ya no 

había amor en tí al mirar tus ojos.


Conforme me apuntabas, fui acercándome a ti,

me puse lo suficientemente cerca del arma que

sostenías y en un momento de desesperación,

te grité: ¡DISPARA!, mientras caía una lágrima.


Y disparaste, a pesar de todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

REDENCIÓN

En el silencio donde habita el pasado, se alzaron muros de orgullo y heridas, pero el tiempo, con manos compartidas, bordó un puente entre l...